
Nutrición deportiva
Nutrición deportiva personalizada en Logroño: alimentación adaptada a su disciplina, entrenamiento y competiciones para rendir más y proteger su salud.
Nutrición deportiva: rendimiento y salud para cada deportista
La nutrición deportiva no es una pauta genérica que sirve para cualquier deportista: es una estrategia personalizada que alinea la alimentación con la disciplina, el volumen de entrenamiento y el calendario competitivo de cada paciente. El objetivo es doble —mejorar el rendimiento y proteger la salud— porque un deportista bien nutrido entrena mejor, se recupera antes y se lesiona menos. Por eso diseñamos pautas realistas, integradas en su día a día de entrenamientos, competiciones y desplazamientos.
Fundamento clínico
La práctica habitual de ejercicio es indispensable para la salud, pero el entrenamiento físico exigente, sumado a un inadecuado soporte nutricional, puede someter al organismo a un alto estrés catabólico y a un estado de inmunosupresión. El bajo peso asociado al deporte o un déficit energético relativo pueden provocar leucopenia, alteraciones en las citocinas inflamatorias y aumentar el riesgo de infecciones recurrentes.
Cómo trabajamos en consulta
Cada plan comienza con una valoración completa en consulta:
- Evaluación inicial: historia médica, historia nutricional, exploración física, análisis de la masa corporal con Tanita segmentada y pruebas analíticas, junto con su historia deportiva, su disciplina y su calendario competitivo.
- Plan personalizado: pautas de energía, proteína e hidratación adaptadas a sus entrenamientos, a sus competiciones y a los días de doble sesión o desplazamiento.
- Educación nutricional: estrategias para comer bien también fuera de casa y en los viajes, y criterio para distinguir la suplementación con evidencia de la que no la tiene.
- Seguimiento a largo plazo: ajustes según su evolución, la fase de la temporada y los resultados de competición, con revisiones periódicas de la composición corporal.
¿Qué debe comer un deportista?
- Hidratos de carbono de calidad: arroz, pasta y pan integrales, patata, avena o plátano; son el combustible principal del músculo en los entrenamientos y las competiciones.
- Proteínas de alto valor biológico: pescado, pollo, huevos, lácteos o legumbres, repartidas a lo largo del día para favorecer la reparación muscular.
- Grasas saludables: aceite de oliva virgen extra, frutos secos y pescado azul, necesarias para la función hormonal y la energía de larga duración.
- Frutas y verduras en cada comida: aportan vitaminas, minerales y antioxidantes que protegen frente al estrés oxidativo del ejercicio intenso.
- Hidratación planificada: agua antes, durante y después del esfuerzo, reponiendo electrolitos (sodio, potasio, magnesio) cuando la sudoración es elevada.
- Pautas alrededor del entrenamiento: qué comer antes, durante y después de cada sesión para optimizar el rendimiento y acelerar la recuperación.
Nuestras directrices basadas en la evidencia
Seguimos los consensos científicos internacionales en nutrición para el deporte:
- Prevención de carencias nutricionales: evaluamos y pautamos los requerimientos calóricos, proteicos e hidratos de carbono específicos para deportistas, evitando la depleción tisular o el cansancio crónico.
- Manejo hidrosalino de precisión: diseñamos pautas de hidratación y reposición de electrolitos (como sodio, potasio y magnesio) para evitar alteraciones metabólicas potencialmente graves asociadas al esfuerzo.
- Nutrición como modulador inmune: adaptamos los menús deportivos con un aporte óptimo de micronutrientes y antioxidantes que frenen el daño celular inducido por el estrés oxidativo del ejercicio de alta intensidad.