¿Qué trata el IPL médico (luz pulsada intensa)?

El IPL (luz intensa pulsada) es un tratamiento médico que actúa sobre lesiones vasculares y pigmentarias del rostro: telangiectasias (vasos dilatados visibles), cuperosis y rosácea (enrojecimiento persistente), léntigos solares (manchas por exposición solar acumulada), hiperpigmentación y marcas de acné.

Se realiza tras una valoración médica previa, en varias sesiones, con seguimiento para valorar la evolución de las lesiones. Un tratamiento encaminado al bienestar emocional y a la salud del paciente.

¿Cómo funciona la luz pulsada intensa?

El IPL emite una luz de amplio espectro —varias longitudes de onda a la vez— que la piel absorbe de forma selectiva según la estructura que encuentra a su paso:

  • La hemoglobina de la sangre absorbe esa luz, lo que permite tratar las lesiones vasculares: telangiectasias, cuperosis y rosácea.
  • La melanina de las manchas la absorbe, lo que permite tratar las lesiones pigmentarias: léntigos solares, hiperpigmentación y marcas de acné.

La luz actúa sobre esas estructuras sin dañar la piel que las rodea, y por eso es un tratamiento selectivo y seguro cuando se aplica con criterio médico y con los parámetros ajustados a cada piel.

¿Qué lesiones mejora y cuáles no?

El IPL médico está indicado en lesiones vasculares (telangiectasias, cuperosis, rosácea) y pigmentarias de origen solar (léntigos, hiperpigmentación, marcas de acné).

En cambio, no está indicado en manchas de origen hormonal, como el melasma, que requieren un abordaje distinto; ni en lunares o lesiones que deben estudiarse primero, en los que la luz pulsada no es el tratamiento adecuado. Por eso, antes de plantearlo, siempre se realiza una revisión médica de la piel que confirme la indicación.

¿Cuántas sesiones hacen falta y cada cuánto?

El número de sesiones depende del tipo de lesión, de su extensión y de cómo responda cada piel. Las lesiones vasculares suelen requerir varias sesiones, y las pigmentarias responden de forma progresiva a lo largo del tratamiento.

Entre sesión y sesión se deja un intervalo suficiente para que la piel se recupere. En cada revisión se valora la evolución y se ajusta el plan.

¿Cómo es la sesión?

Antes de cada sesión se revisa la piel y se ajustan los parámetros del equipo. Durante la aplicación se protege la vista con gafas y la sensación es la de un destello de calor breve, bien tolerado. Al terminar, la zona tratada puede quedar enrojecida de forma temporal.

¿Qué cuidados necesita antes y después?

Antes. Los días previos conviene evitar la exposición solar y los productos con autobronceadores, porque modifican el tono de la piel y condicionan el ajuste del equipo. También hay que informar de los medicamentos que se estén tomando, ya que algunos aumentan la sensibilidad a la luz.

Después. La fotoprotección es imprescindible: la piel tratada queda más sensible a la luz y el sol puede hacer que las manchas vuelvan a aparecer, e incluso existe el riesgo de que aparezca una hiperpigmentación postinflamatoria —una mancha oscura en la zona tratada que surge tras la inflamación de la piel—. Se recomienda protección solar alta a diario y evitar el calor intenso durante los primeros días.

¿Para quién no está indicado?

Los tratamientos con láser no ablativo no son adecuados para todo el mundo. Deben evitarse en pacientes embarazadas, en periodo de lactancia o con antecedentes de cicatrices queloides. Cualquier infección activa en la zona de tratamiento es una contraindicación, así como haber tomado tratamiento con isotretinoína oral en los últimos 6 meses.