¿Qué es el hirsutismo y cómo se trata con láser?

El hirsutismo es el crecimiento de vello grueso y oscuro en mujeres siguiendo un patrón masculino, en zonas como el labio superior, el mentón, las mejillas, el cuello, el pecho, el abdomen, la espalda o la zona lumbar, causado por un exceso de hormonas masculinas o una mayor sensibilidad a ellas. Es un problema médico que requiere una valoración previa para determinar su causa y establecer el tratamiento adecuado.

No todo vello en la mujer es un hirsutismo. El vello fino y claro, aunque sea abundante, no responde igual al tratamiento ni tiene el mismo significado clínico. Para valorarlo, existen escalas médicas de referencia que permiten objetivar su extensión y su grado, y comparar la evolución a lo largo del tratamiento.

El láser médico permite el tratamiento selectivo y seguro del vello, con tecnología médica avanzada que se adapta a cada tipo de piel y vello. Tras la valoración médica, se establece un plan de tratamiento personalizado, con seguimiento para valorar la evolución y los resultados.

¿Por qué hay que estudiar la causa antes de tratarlo?

El vello es el síntoma, no la causa. Detrás de un hirsutismo puede haber un aumento de hormonas masculinas (andrógenos) o una mayor sensibilidad del folículo a esas hormonas. Por eso, antes de plantear el tratamiento, se necesita un estudio médico que permita identificar la causa y descartar otras que requieren un tratamiento propio —como alteraciones tiroideas, ováricas o suprarrenales—.

Ahí es donde la coordinación con el endocrinólogo y el ginecólogo resulta indispensable. Si la causa hormonal no se corrige, el láser ayuda pero el vello tiende a reaparecer.

¿Cómo actúa el láser sobre el vello?

El láser emite una luz que es absorbida selectivamente por la melanina del pelo, y esa energía llega hasta el folículo, la estructura que produce el vello. Al actuar sobre él, el vello se vuelve más fino, más claro y de crecimiento más lento, y se reduce de forma progresiva con las sesiones.

La luz actúa sobre el folículo sin dañar la piel que lo rodea, lo que permite tratar de forma selectiva y segura distintas zonas y tipos de piel. Por eso el tratamiento siempre se pauta después de una valoración médica, en la que se determina el tipo de vello, el fototipo de la piel y las características de cada caso. El objetivo de la depilación láser médica no es solo eliminar el vello visible, sino reducirlo de forma progresiva y controlada actuando sobre la estructura que lo produce.

¿Cuántas sesiones hacen falta y cada cuánto?

El vello no crece todo a la vez: cada pelo pasa por fases de crecimiento y de reposo, y el láser solo es eficaz en la fase activa. Por eso el tratamiento se planifica en varias sesiones espaciadas en el tiempo, tratando en cada una la proporción de vello que está en fase de crecimiento.

El número de sesiones y el intervalo entre ellas se determinan de forma individualizada en la valoración, según la zona, la cantidad de vello, su color y la causa hormonal. En las revisiones se valora la evolución y se ajusta el plan.

¿Cómo es la sesión?

Antes de cada sesión se revisa la zona y se ajustan los parámetros del equipo. Durante la aplicación se protege la piel y los ojos, y la sensación es la de un calor puntual y breve, bien tolerada. Al terminar, la piel puede quedar ligeramente enrojecida de forma temporal.

¿Qué cuidados necesita antes y después?

Antes. Durante el tratamiento conviene evitar la depilación con cera o pinzas, porque arrancan el folículo y el láser necesita el pelo para actuar. El afeitado sí está permitido, ya que no daña el folículo. También hay que evitar la exposición solar intensa y las lámparas bronceadoras en los días previos.

Después. La piel queda más sensible a la luz, así que durante unos días conviene proteger la zona del sol y evitar el calor intenso (sauna, baños muy calientes). En cada revisión se indica cuándo volver para la siguiente sesión.

¿Para quién no está indicado?

Los tratamientos con láser no ablativo no son adecuados para todo el mundo. Deben evitarse en pacientes embarazadas, en periodo de lactancia o con antecedentes de cicatrices queloides. Cualquier infección activa en la zona de tratamiento es una contraindicación, así como haber tomado tratamiento con isotretinoína oral en los últimos 6 meses.